ENSAYO
Cuerpo del ensayo
Cuando nos preguntamos qué
entendemos por violencia familiar, tendemos a asociarla generalmente al daño
físico y psicológico producido entre los miembros de la familia .Resultando
controversial que el hogar, “el refugio y la protección por excelencia”, pueda
convertirse en un lugar de riesgo.
Pero para que se den estas situaciones debemos
conocer cuáles son los factores que afectan la armonía y la buena convivencia
del tronco familiar. Por lo cual los diversos análisis de los investigadores
sobre estas situaciones han coincidido que esta problemática se debe a: la conducta violenta, la cual es el
resultado de un estado emocional vehemente; la ira, que viene acompañada de una
serie de deficientes hábitos de comunicación; factores precipitantes, como el
estrés, el consumo de alcohol, los celos, sumado a la percepción de la
vulnerabilidad de la víctima.
Este comportamiento por parte de
las personas que están acostumbradas a practicar la violencia dentro de su hogar,
se debe mayormente a que durante en su niñez por causa de la falta de atención
por parte de su familia hacia él, aprendiendo a relacionarse a través de los gritos,
empujones y amenazas; comportamientos que al
crecer fueron influyendo en sus propias familias, pues llega a repercutir
tanto en su pareja como en sus hijos.
El utilizar la violencia es una
manera con la que ellos quieren comunicar y lograr, por lo general, el dominio
de la situación sobre los demás, por lo que es para ellos una manera de
expresar lo que le sucede a la persona que lo realiza .Estas personas son
incapaces de manifestar sus sentimientos, emociones, y por lo tanto, carecen de
habilidad para dialogar y lograr acuerdos que lo beneficien tanto a él como a
sus familiares.
La mayoría de los casos que se
han llegado a conocer sobre este tema, han coincidido que las personas más expuestas
a experimentar este martirio son las mujeres, en vista de que en sus hogares se
repiten a diario una gran variedad de comportamientos agresivos por parte de su
pareja (el maltratador), tales como: amenazas, acosos, ataques físicos o
incluso, en lo peor y último de los casos el asesinato. Pero no solo las
mujeres están propensas y sufren altercados, sino también lo están sus hijos,
ya sea siendo testigos de los maltratados en sus madres víctimas o siendo
también víctimas de esa violencia ejercida en el “hogar”.




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